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Rusia

Hace más de un mes que no me digno a escribir algo con un poco de sustancia literaria y además me voy a evitar contar todas las patéticas excusas que me vienen a la cabeza.

Estamos en Vladivostok desde el miércoles pasado y nos quedan ya solo dos días más para tomar el ferry que nos llevará a Corea del Sur y luego a Japón. Creo que no hace falta que diga las ganas que tengo de llegar, los que me conocéis ya estareis cansados de oirme hablar de Japón cada dos por tres. El caso es que hemos tenido que quedarnos una semana en esta ciudad porque el ferry a Japón solo sale una vez a la semana. Además tuvimos la "desgracia" de llegar solo unas horas después de que zarpara. Unos días más tarde nos dimos cuenta de que no fue tan mala suerte porque empezamos a hacer las gestiones y nos dimos cuenta de que realmente necesitabamos dos o tres días para arreglar los papeles de las motos.

Fuimos un poco ingenuos y llegamos a Vladivostok sin tener ni idea de los horarios ni del número de ferrys que habia. Luego nos enteramos de que solo habían tres opciones posibles: la primera consistia en tomar dos ferrys y cruzar a Japón a través de la isla de Sahalin (Rusia) y luego llegando a Wakanai (en Hokkaido). Esta opción la desechamos pronto (aunque era mi preferida porque me habria gustado ver Hokkaido). Ya teniamos los papeles del cuaderno ATA configurados para Vladivostok y viendo como está el panorama con las aduanas, preferimos arriesgarnos 0,0.

La segunda opción que teniamos era tomar un ferry directo hasta Toyama pero al parecer la compañía que ofrecia este servicio decidió vender el ferry y cerrar la empresa. Seguramente no les salia rentable o quizás se endeudaron tomando demasiado vodka y tuvieron que vender. Quién sabe! el caso es que nos jodieron el plan.

La tercera opción (la que menos nos gustaba) ha resultado ser la única vía de escape de Rusia. Viajar a Donghae (Corea del Sur) y luego a Sakaiminato (sur de Japón) con la compañía DBS. El trayecto dura dos días y nos ha costado la friolera de 600€. Un pastiche considerable!

Durante estos días que tenemos que estar en Vladivostok hemos aprovechado para hacer la colada, intentar comprar unas zapatillas nuevas para Vicente y en general mover el culo un poco por la ciudad. Nos hemos acomodado bastante en el hotel y la verdad es que unos días de descanso se agradecen bastante. Me gusta ir en la moto por ahí solo, haciendo gestiones como si estuviera en Alicante. Conocerme las calles y saber como ir a los sitios del barrio. Es una sensación que siempre me gusta repetir. Ya cuando me fui a vivir a Barcelona y Madrid me empezó a gustar y parece que no deseaparece. Volver a empezar desde cero en una ciudad nueva es una pasada! Todos los días hay algo nuevo que aprender y eso de superar retos tiene algo de química ¿endorfinas quizás? que lo hace bastante adictivo (por lo menos para mí).

Para ir a hacer gestiones en Rusia ya me hago a la idea de que voy a pasar casi todo el día. Hay que tener mucha paciencia y ser muy persistente. En muchas ocasiones le digo a Vicente, "Ves? si nos hubieramos rendido cuando nos han dicho eso, no lo habriamos conseguido". Los funcionarios nos suelen cerrar muchas puertas, no quieren ayudar, somos una complicación para ellos, no hablamos el idioma. Hay que ser muy persistente y emplear la táctica de la protesta silenciosa. Esta técnica nos ha funcionado bastante bien durante todo el viaje y voy a explicarla porque tiene su gracia.

Cuando las autoridades rusas se cierran en banda y no hay forma de llegar a ningún sitio, hay que hacer como Gandhi. Una protesta no violenta. La guerra no verbal. Buscamos el sitio que más les gusta, donde se reunen a fumar el pitillo o un cruce de pasillos bastante transitado, el caso es que te vean e incomodarles. Nos vamos directamente a ese sitio y hacemos una sentada. Nos ponemos a hablar entre nosotros y a esperar la reacción. Al rato siempre aparece alguien más predispuesto a ayudar o llama a otro que sepa un poco de inglés. El tema es deshacerse de nosotros :-)

En el hotel donde nos alojamos también hemos coincidido con otros tres moteros que también están viajando por el mundo. Jesús, un vasco que viaja desde España hasta Australia tiene una moto Ural (marca rusa) con sidecar. Le gusta tocar la guitarra clásica, fuma, es pelirojo y a veces se tira un rato hablando sin mirarte a la cara. Eric, es francés pero su abuelo era español. Es fotógrafo de viajes extremos y viaja desde España a Shangai en una Harley Davidson de 350Kg (con dos cojones). Lleva 3 bidones de gasolina y puede hacer 700Km sin parar. Metió su moto en China dentro del maletero de un autobús pero le pillaron y tuvo que salir de China a los pocos días. El último es Alex, un motero suizo que va hasta Japón en una GS1200. Hoy se ha ido de vuelta a Moscú donde recojerá su moto que envió en el transiveriano desde Vladivostok.

En fin, nos hemos juntado una cuadrilla interesante y nos reunimos de vez en cuando a contar historias de viajes y tomar cervezas. Así seguiremos un par de días más!

13 de Julio de 2010. 2:06 am, en un hotel de Yekaterinburg, Rusia

Hoy ha sido un día durillo pero bastante interesante. Salimos a las 9:00 am desde un pueblecito llamado Sim (situado entre Ufa y Yekaterinburg). Ayer tuvimos que parar en ese pueblecito porque había un incendio en la carretera y se formó un gran atasco. Mientras nos paseábamos por el pueblo con la moto en busca de algún sitio para dormir, la gente nos miraba como si fueramos auténticos extraterrestres. Nos hemos encontrado de todo, gente que te saluda e intenta entablar conversación, otros que se giran al ver la cámara del casco, algunas niñas que salen corriendo atemorizadas en busca de su madre. En general me he sorprendido de ver que la gente se muestra muy prudente y por lo general no se atreven a acercarse mucho hasta que no nos ven sonreir y saludarles. Pero pasar desapercibidos  como en Europa es imposible.

El caso es que nos encontramos con dos chavales (en un 4x4 de esos que regalan...) y éstos nos indican que los sigamos hasta el hotel del pueblo. Cuando llegamos al hotel, montamos el típico show de cada día, balbuceos en ruso, dibujitos en papel y onomatopeyas de todo tipo y color para conseguir hacerles entender el tipo de habitación que buscamos. Al final nos la dejaron en 800 rublos más 40 por el parking (unos 22€). Entramos a la habitación (que hacia un pestazo a calandraca considerable) y vemos que no hay ducha. Nos dicen que tenemos que lavarnos en una especie de sauna con unas palanganas y unos cazos. No tenemos fotos (llovia y me dio pereza sacar la cámara) pero puedo asegurar que el lugar era de lo más pintoresco. La sauna era una caseta destartalada rodeada de cabras y cosas oxidadas por doquier.

Al día siguiente nos despertamos con el placer de haber dormido sabiendo que España era campeona del mundo, una visión que se desvaneció en cuanto escuchamos la incipiente bocina de un trailer de 40 toneladas que bajaba sin frenos por un puerto de montaña. La gente del pueblo salió a ver el espectáculo y a la espera del desenlace feliz o la catástrofe. Al final consigió esquivar unos 30 coches y no hubo muertos ni colisiones con grandes explosiones. Después del breve momento de excitación nos ponemos a cargar los bultos y a empezar el viaje rumbo a las montañas urales.

Los urales no son la panacea, pero la verdad es que lo hemos agradecido bastante. Tanta carretera recta y llanura se hace un poco pesado. La montaña es siempre más divertida, las curvas te obligan a moverte un poco encima de la moto y suben la adrenalina. Si a eso le añades que hoy iba escuchando uno de mis grupos favoritos "Radiohead" y que a ratos se ponía a llover a lo bestia, el resultado es sumamente placentero. Otra gracia y desgracia de viajar en moto es que podemos oler los sitios por los que pasamos, aunque poder oler los urales con lluvia es otra pasada.

A la hora de comer hemos parado en un pueblo llamado Miass y luego hemos seguido hasta Karabash, un sitio que me ha llamado la atención por su aspecto inóspito. Montañas de arena negra, escavadoras viejas abandonadas, chimeneas muy altas, agujeros humeantes. Una combinación de colores irresistible para cualquier fotógrafo. Me podría haber quedado el día entero haciendo fotos de cosas oxidadas y abandonadas. Me recordaba a una de esas pelis rusas que retratan sociedades distópicas, en concreto la de S.T.A.L.K.E.R.

Las carreteras y los kamikaces

Llevamos alrededor de 10.000Kms de viaje, de los cuales al menos 3.000 los hemos recorrido en Rusia. La diferencia de viajar en Europa a hacerlo en Rusia es abismal. Las carreteras han sido una de las mayores sorpresas que nos hemos llevado. Sabiamos que estaban mal, pero no tan mal como nos las hemos encontrado. En general no hay autopistas ni vias rápidas. Son todo carreteras convencionales de uno o dos carriles por cada sentido de la marcha. No están valladas, así que a veces te puedes encontrar a gente cruzando, perros que salen a ladrarte, caballos, vacas y ovejas... El estado del  asfalto es alucinante. Como pasan miles de camiones al día, dentro de un carril hay dos escalones de unos 10 o 15 cm. de alto que corresponden a las rodaduras de los camiones. Es un fastidio porque para moverte con la moto dentro del carril tienes que tener cuidado al subir y bajar estos escalones. Hay un montón de agujeros, pavimentos rayados que hacen que se deslice la rueda de delante, vias de tren que sobresalen un montón. Además hay un tráfico muy intenso, no respetan los margenes de separación y te adelantan por cualquier sitio. Se hace muy dura la conducción y la velocidad media que llevamos es de entre 60 y 70Kph.

Hace un par de días nos cazó un policia mientras haciamos un adelantamiento a 134Kph por una carretera de 80. Lo tienen bien montado, se esconden detrás de árboles (estilo viejuno) y desde lejos te apuntan con el cañón. Luego te paran y te enseñan la velocidad a la que ibas. Nos tocó volver a hacer el show y untar al policia con 500 rublos, aunque creo que se puede bajar aún más, por lo menos hasta 200 rublos. Hay que ir con cuidado porque si se enfadan quizás te quitan la documentación y te hacen perder un día o dos.

Ese mismo día Vicente y yo nos perdimos. Mientras yo paraba en el arcén, Vicente adelantaba a un camión y no lo vi pasarme. Al final gracias a los walkis que nos patrocina Midland pudimos volver a encontrarnos. Lo peor es que con las prisas no pude parar en un buen sitio y se ma cayó la moto al suelo. Aún así tuve suerte de que no se cayera por la ladera...

moto_caida

Algunas cosas curiosas

Me ha sorprendido que en los menús de los restaurantes (aquí los llaman cafés) venga siempre especificado los gramos de los platos. Es muy práctico! El alcohol también lo miden en gramos. Un chupito normal de vodka son 50g. y uno doble 100g.

Por lo general, los rusos que nos hemos ido encontrando son buena gente. Nos han ayudado a encontrar sitios para dormir y se han mostrado muy amables. Hay de todo, como en todas partes. También hay algunos más secos que nos ponen mala cara cuando ven que no hablamos ruso, aunque quizás lo hacen porque se ponen a la defensiva al no poder ellos expresarse en inglés.

No hemos visto ni un solo vehículo extranjero en todo lo que llevamos de viaje en rusia. Solo algún motero como nosotros. Será por lo complicados que son los trámites.

El aspecto en general de los pueblos y ciudades es bastante deprimente. Hay muchas cosas oxidadas, derruidas y viejas. Los edificios son sencillos, poco alegres, me imagino que son un legado de la época comunista. A nivel de diseño y estética urbana hay muchas carencias, sin embargo la gente viste bastante bien, le gusta arreglarse. Es un contraste muy obvio, sobre todo ahora en verano. Imagino que en Invierno el escenario será totalmente diferente.

4 de Julio, 5:00 am, en el hotel de San Petersburgo

Hemos pasado varios días de ultra relax en Helsinki-Finlandia. La moto la terminaron el día 2 por la mañana. La recogimos de bmw a eso de las 10 horas, y genial, ya que dentro del taller tienen un bar y pudimos desayunar algo. La factura bien, no muy caro comparado a otros servicios oficiales. Unos 260 euros: aceite motor nuevo (Bel-Ray EXP 10W-40), filtro de aceite, dos piñones cadena (plato trasero y piñón delantero-los pillé para llevarlos encima), también dos bujías y otro filtro de aceite de repuesto.

Según nos dijo la chica de bmw, la tapa del embrague tiene una burbuja en el orificio de uno de los tornillos y hace que salga levemente algo de aceite poco a poco, defecto de fábrica. Que hay que cambiarla, que ellos no la tenían, pero que más adelante si tenemos tiempo que se le cambie, pero que ella cree que ok, que podremos terminar el viaje aunque salga un pelín levemente de aceite. Lo de las dos juntas del cárter motor y embrague, así como esa mano de obra, ya lo paga bmw en garantía.

Ya con la moto lista, volvemos al camping, montamos todo y tomamos rumbo hacia Rusia. Entre Helsinki y la frontera paramos un poco en una gasolinera de la cadena ABC, que por cierto son algo extrañas, ya que solo podemos echar gasolina usando billetes y si ya has llenado el depósito y te sobra, no te devuelve el cambio.

Compramos algo para el lunch, y antes de salir me inclino y miro a ver cómo va lo del aceite. Mi sorpresa fue que otra vez estaba tirando algo de aceite, bueno, rezumaba algo. Pues nada, seguimos, aunque no me gusta nada eso de ver aceite por ahí abajo. Igual no es mucho, un gota lo más cada dos días si acaso, pero el caso es que sale…, y que se quede ahí el tema.

Continuamos rumbo la frontera, por la autovía, todo ok, 90-100 kph. Y más adelante desaparece la autovía y ya buena nacional. Así llegamos a la frontera, no sin antes, unos casi 10 kms., ver una larga cola de camiones parados en la cuneta de la marcha, la derecha. Ya nos presagiaba que la frontera tenía tela de la buena, pero ok, coches, motos y demás sí seguíamos. Luego retenciones de coches etc, lo que hicimos fue pues saltárnoslos y ponernos los primeros. Y, aquí empieza el calvario….

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rusia_ignacio

Rusia. La madre Rusia. Ocho horas de diferencia de usos horarios entre punta y punta. Un idioma distinto, un alfabeto diferente, una gente que se va mezclando en un país que comienza en Europa y acaba en la punta más oriental de Asia. Vodka y un viaje en tren. San Petersburgo y Moscú se convierten en la primera escala de un viaje que me llevará a recorrer el globo terráqueo.

Un resumen del viaje de Ignacio Izquierdo y con muy buenas fotos

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